Panel número 8

El gobernador civil visita Belmonte tras la toma de posesión del nuevo alcalde.

Fecha: 1967
Autor: Fidel Cantín Lizama
Cedida por: Mari Carmen Angosto Zurita

Los meses previos a la histórica fecha en que Belmonte recibió el primer premio de embellecimiento provincial fueron de una intensa actividad para los vecinos que, por aquel entonces, tuvieron un protagonismo significativo en la gestión de la administración municipal. Tras conocerse la intención del alcalde, Manuel Bayod Blanc, de dimitir de su cargo, se convocó una reunión del Consejo Local del Movimiento, la cual se celebró el 15 de septiembre de 1966, designándose una terna de tres vecinos que se consideraron “idóneos” para el cargo, la cual se presentó al Gobierno Civil para que eligiese, de entre ellos, al futuro primer edil.

El 8 de febrero de 1967 se designaba por el gobierno civil como nuevo alcalde a Mariano Angosto Foz. No obstante, el cambio de primer edil tardó todavía unos cuantos meses en materializarse realmente. El 21 de abril de ese año Manuel Bayod, todavía alcalde en funciones de Belmonte, solicitaba al alcalde de Alcañiz y diputado provincial, Javier Roig Palos, faroles de forja para embellecer el pueblo. El primer edil alcañizano le decía por carta el 8 de mayo que no tenía, pero si había tres o cuatro bancos que si le interesaban le podía regalar. Posteriormente, el 10 de mayo, le escribía nuevamente Bayod diciendo que cuando debía enviar el tractor para el transporte de los mismos y también le pedía la cesión de unas cuantas banderas con motivo de la inminente presencia del gobernador civil en Belmonte. Roig accedía el 13 de mayo a su petición, solicitándole la devolución de las mismas una vez cumplido su cometido.

La visita del entonces gobernador civil de Teruel, Federico Trillo-Figueroa y Vázquez, se debió producir entre el 13 de mayo y el 8 de junio de 1967, fecha en la que el nuevo alcalde ya ejercía y remitía varios saludas detallando su toma de posesión. Entre los concejales que formaban parte de ese ayuntamiento estaban Rafael Velilla, José Miguel y Antonio Mompel. El secretario era Manuel Rey Vicente y el médico titular local, por entonces, era Leopoldo Velázquez Bosque, que llevaba ejerciendo 22 años el citado cargo, siguiendo los pasos de su padre y de un tío materno.

La presencia del gobernador en la localidad permitió ratificar a Mariano Angosto en su cargo, tomando posesión del mismo. El nuevo alcalde prestó juramento en el salón de actos del Ayuntamiento y fue felicitado por Trillo-Figueroa, que dirigió unas palabras a los asistentes. Posteriormente, las autoridades locales y provinciales visitaron las calles de la población, que lucía engalanada con banderas y las habituales macetas. En la imagen puede apreciarse al gobernador civil paseando por la calle “Aragón” (entonces “José Antonio”) y presidiendo la comitiva vecinal, flanqueado por el nuevo alcalde, a la izquierda y con el bastón de mando, y el primer edil saliente, a la derecha de la imagen. En segunda fila, también se reconocía al alcalde de Alcañiz, Javier Roig Palos, a la izquierda, y al presidente de la Diputación Provincial de Teruel, César Gimeno Temprado, en el centro y con traje similar al de Trillo, junto a varios vecinos locales que los rodeaban: José Miguel, Pablo Martín, Dalmacio Angosto, etc.

Mientras, en lo alto de la calle “Escalereta”, que era una de las vías públicas transversales más singulares y atractivas de la localidad, unas jocosas vecinas (Paz Martín y Pilar Bayod entre ellas) aplaudían y observaban la escena entre sonrientes y divertidas. Por el contrario, abajo, el pequeño Jesús Esteban se había quedado pegado al pretil de las pilas que se usaban para abrevar a las caballerías, petrificado ante la presencia de todo aquel gentío. Parecía decir: “Tierra, trágame”.

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