Panel número 16

Acto de la bendición del banderín del Somatén de Belmonte.

Fecha: 1926 

Autor: Cándido Angosto Bayod

Cedida por: Cándido Angosto Bosque

En septiembre de 1923, tras el golpe militar que dio inicio a la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, una de las consignas fundamentales del nuevo régimen fue la creación de somatenes locales en la mayor parte de las poblaciones españolas, buscando así identificar a las personas adeptas al mismo.

El somatén se caracterizó por ser una organización cívica de marcado carácter local. Sus miembros, acompañados siempre por su inseparable escopeta, se afiliaron a estas peculiares milicias armadas de forma vocacional y su principal cometido, además del apoyo social ofrecido a la dictadura, fue el mantenimiento del orden público, defendiendo a las personas de la población y sus bienes frente a posibles delitos.

El Somatén local de Belmonte fue fundado en septiembre de 1923. Entre sus afiliados se encontraba buena parte de los miembros más significados de las derechas de la población, tal como recogía una noticia aparecida el 3 de octubre de ese año en el periódico turolense “La Provincia”, la cual detallaba a sus integrantes en esa fecha: José Angosto Bayod, Alejandro Calvo Castelnou, Lorenzo Gascón Guimerá, Manuel Jarque Urquizu, Pablo Rafael Martín Lorenzo, Alfonso Membrado Cros, Juan Antonio Mompel Cros y Alfredo, Alfonso y Francisco Zurita Bayod. Las fotografías como está, tomada el 27 de septiembre de 1926 por Cándido Angosto, nos permiten identificar también a otros componentes de la agrupación en uno de sus momentos más álgidos, ya que junto a varios de sus miembros fundadores: José Angosto, Lorenzo Gascón, Rafael Martín, Juan Antonio Mompel y Alfredo y Alfonso Zurita, por entonces alcalde, también se reconoce a Cándido Angosto Bayod, José Bayod Esteban, José Conchello, Ramón Esteban Vidal, Agustín Labrador, José Miguel Marqués Zurita, José Miguel Martín Lorenzo, Francisco Rebullida, y el secretario del Ayuntamiento, Ángel José López Anento, que fue nombrado subcabo local del distrito en torno a mayo de 1927.

Entre las actuaciones más significativas del histórico somatén local, destaca la presencia de algunos de sus miembros en Zaragoza, el 25 de mayo del año 1924, asistiendo a los actos de bendición de la bandera del Somatén de la capital aragonesa, que fueron presididos por el propio Marqués de Estella. Unos meses más tarde, el 8 de septiembre, durante las fiestas de Alcañiz, también acudieron a una concentración de los somatenes del partido judicial de la capital bajoaragonesa, participando en la misa y posterior revista de afiliados que verificó el delegado gubernativo, Vicente Pérez Mancho. También presenciaron, de forma masiva, el importante acto propagandístico que el gobierno del directorio militar celebró en Alcañiz el 21 de marzo de 1926, durante la visita conjunta del dictador a la capital del Bajo Aragón turolense y a la vecina ciudad zaragozana de Caspe, para dar a conocer la creación de la Confederación Sindical Hidrográfica del Ebro. Uno de los principales actos protocolarios de esa fecha fue la bendición de la bandera del somatén del distrito correspondiente al partido judicial de Alcañiz, en la que participaron los somatenistas de los trece pueblos pertenecientes al mismo, entre los que, por supuesto, estaban los de Belmonte.

No obstante, no se conocen actividades cotidianas de su actuación, tal como sucedía habitualmente en muchas poblaciones: detenciones, denuncias, etc. Como detalle anecdótico, cabe destacar la loable colaboración de los somatenistas del distrito de Belmonte en una suscripción benéfica para adquirir dos pies artificiales para el cabo del distrito de Tales (Castellón) que había sufrido un desgraciado accidente cumpliendo con los deberes de su cargo. La donación ascendió a la cantidad de 20 pesetas.

La bendición del banderín del Somatén de Belmonte de Mezquín.

Uno de los actos más significativos y recordados del Somatén de Belmonte fue la celebración de la bendición del banderín local, que tuvo lugar durante las fiestas de San Cosme del año 1926. El interés de dicho evento en la localidad suscitó que alguno de sus miembros solicitase la presencia de un corresponsal o enviase personalmente al Boletín Oficial de los Somatenes armados de la 5ª Región, que llevaba por título el lema “Paz y Buena Voluntad”, una crónica de la jornada, incluyendo dos de las instantáneas fotográficas que el retratista local Cándido Angosto, también perteneciente al Somatén, inmortalizó para la ocasión. Este fue el resumen publicado en dicha revista del citado acontecimiento:

El día 27 de septiembre último se verificó con extraordinaria concurrencia el acto de la bendición del banderín de su Somatén local, acto que resultó solemne y conmovedor, del cual guardarán los concurrentes gratísimo recuerdo.

Convenientemente preparado, y sobre las diez de la mañana, se celebró por el párroco don Jesús Parache la bendición del banderín, el cual es un primor de arte y belleza, confeccionado por doña Adelina Enguita, maestra nacional, y las distinguidas señoritas Aurora Martín y Celeste Marqués. Durante las ceremonias realizaba la guardia de honor un grupo de cuatro somatenistas, convenientemente armados. Una vez terminada la bendición, la distinguida madrina, doña Carmen Guerrero Labordena, con voz clara y potente dijo:

“Somatenistas, ante el honroso cargo que inmerecidamente me habéis dispensado, nombrándome madrina de vuestro Somatén, faltaría a mi deber si en tan solemne acto, como es el presente, dejase de pronunciar algunas palabras, aunque mi insuficiencia la suplirá mi grande voluntad, para dirigiros la palabra con el calor y elocuencia que el acto requieren.

Somatenistas, esta bandera que entre mis manos sostengo, es el símbolo de nuestra amada Patria, aquella enseña que en brazos de sus hijos fue llevada a otros continentes, tremolando en todas las partes del mundo, y entre sus pliegues, sin ser guerreros, durmieron los grandes españoles como Cervantes, Goya y otros innumerables que el mundo admira; la cantera de héroes españoles es inagotable y buena prueba de ello es que nuestros intrépidos aviadores Franco, Durán, Ruiz de Alda y Rada, sobre un frágil aparato, han cruzado los mares para dar un abrazo a nuestros hermanos de América y entre la ciencia tenemos hombres que, como Ramón y Cajal, son una lumbrera de ciencia.

Esta enseña gloriosa, siempre combatida y nunca humillada, ni aun entre las hordas rifeñas, es la gloriosa enseña de nuestra amada España; a vosotros os la entrego limpia de toda mancilla, para que con vuestros robustos brazos la levantéis tan alta que nadie pueda mancillarla.

Como española, dejad que, henchida de amor patriótico, diga ¡Viva España!, ¡Viva el Rey!, ¡Viva el Somatén!”, cuyos vivas fueron coreados por la multitud delirante.

Seguidamente tomó en sus manos el banderín don Emilio Díaz Ferrer, Vocal del Somatén, quien pronunció un patriótico discurso, siendo dados calurosos vivas a España, al Rey, al Excmo. Sr. Primo de Rivera, como fundador del Somatén Nacional, y al Somatén.

El acto resultó brillantísimo, conmovedor y patriótico, asistiendo al acto el Vocal señor Ferrer, capitán señor Merino, cabo de Alcañiz señor Coll, la bellísima madrina y su corte de honor, las gentilísimas señoritas Aurora Martín y Celeste Marqués, autoridades locales, cabo de la guardia civil señor Plana y Somatén local, habiendo una gran concurrencia de forasteros”.

Hay que resaltar la presencia en el acto del conocido político bajoaragonés Emilio Díaz Ferrer, que por esas fechas era vocal del distrito del partido judicial de Alcañiz, el cual englobaba a trece poblaciones bajoaragonesas. Todas las “fuerzas vivas” y la “gente de orden” de la población estaban involucradas en el evento. El alcalde y el secretario del ayuntamiento formaban parte del Somatén; al acto acudió también el maestro de la localidad, Federico Mínguez, y la maestra había colaborado en bordar el banderín, el cura bendecía el mismo y la madrina era la hija del médico, Agustín Guerrero.

Existe otra crónica que describe más sucintamente los hechos de ese día, la cual fue realizada para “Heraldo de Aragón” por el corresponsal local, Enrique Marqués, dentro de la descripción de las fiestas patronales de 1926. Este es el resumen que realizaba de la celebración, que fue publicado en dicho periódico el día 17 de octubre de ese año:

El 27, a las diez de la mañana, tuvo lugar la bendición del banderín del Somatén. Para este acto llegaron de Alcañiz el pundonoroso capitán señor Merino y el señor Díaz, cabo del distrito.

Fue madrina la distinguida y bellísima señorita Carmen Guerrero, acompañada de otras dos niñas, no menos bellas y graciosas, Celeste Marqués y Aurora Martín, ambas luciendo la clásica mantilla española.

El celoso párroco señor Parache, procedió a la bendición y acto seguido la señorita Guerrero explicó con breves, pero elocuentes palabras, el valor moral de la bandera, hechos gloriosos que en su presencia se han realizado, hazañas en las que ha tomado parte y triunfos alcanzados a través de los tiempos y, salvando distancias, exhortando a honrarla, para así cumplir como buen ciudadano.

Terminó dando vivas a España y al Somatén, que fueron contestados por los presentes, cosechando, en premio a su discurso, infinidad de aplausos y felicitaciones.

A continuación, el señor Díaz supo captarse las simpatías de los allí reunidos al exponer con sencillez y claridad el origen del Somatén, fin para el que ha sido creado, pidiendo paz y siempre paz para la tranquilidad de nuestra querida España. Dirigió un saludo al vecindario y Somatén y terminó recibiendo también infinidad de aplausos”.

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Textos y trabajo de edición realizado por Alberto Bayod Camarero